Pese a los avances indiscutibles en el campo de la ciencia y la tecnología y al mejoramiento de las condiciones humanas en el siglo XX, más que en todo el resto de la historia de la humanidad, la situación de miseria persiste y la brecha que separa a la mayoría de los países pobres de un puñado de potencias tecnológicamente más desarrolladas tiende a aumentar día a día.
Diferentes factores influyen directa o indirectamente, en la conservación y reproducción de las condiciones que impiden superar los problemas de la pobreza en la mayor parte del mundo. Entre ellos se destaca el carácter desigual de la división internacional del trabajo y su agravamiento en las actuales condiciones de globalización.
México, al igual que el conjunto de países de la región latinoamericana, arribó al mundo global con rezagos acumulados por años en lo económico, político, social y cultural. La pobreza, la desigualdad, la inequidad, la marginalidad,
la corrupción, la constante violación a los derechos humanos y, en muchos casos, la ingobernabilidad, han acompañado históricamente el desenvolvimiento de este país, que no es tema de desconocimiento en general y en el que puedo asegurar cada ciudadano tiene una opinión al respecto.
Actualmente, la economía mexicana padece rezagos extraordinarios (de capital humano, de recursos financieros y de infraestructura, principalmente). De acuerdo con el panorama económico que arroja hasta aquí, en México y en América Latina, la aceleración de la pobreza se ha ido dando paralela a la integración con los mercados internacionales, aunque es muy cierto que este proceso ha tenido en algunos periodos consecuencias favorables para el crecimiento económico, debido a la integración económica mas que nada.
Sin embargo lo que aún no se ha logrado es el equilibrio con lo social, precisamente porque tal integración se ha dado sin poner atención a solucionar los problemas que son históricos y estructurales en nuestras naciones.
Diferentes factores influyen directa o indirectamente, en la conservación y reproducción de las condiciones que impiden superar los problemas de la pobreza en la mayor parte del mundo. Entre ellos se destaca el carácter desigual de la división internacional del trabajo y su agravamiento en las actuales condiciones de globalización.
México, al igual que el conjunto de países de la región latinoamericana, arribó al mundo global con rezagos acumulados por años en lo económico, político, social y cultural. La pobreza, la desigualdad, la inequidad, la marginalidad,
la corrupción, la constante violación a los derechos humanos y, en muchos casos, la ingobernabilidad, han acompañado históricamente el desenvolvimiento de este país, que no es tema de desconocimiento en general y en el que puedo asegurar cada ciudadano tiene una opinión al respecto.
Actualmente, la economía mexicana padece rezagos extraordinarios (de capital humano, de recursos financieros y de infraestructura, principalmente). De acuerdo con el panorama económico que arroja hasta aquí, en México y en América Latina, la aceleración de la pobreza se ha ido dando paralela a la integración con los mercados internacionales, aunque es muy cierto que este proceso ha tenido en algunos periodos consecuencias favorables para el crecimiento económico, debido a la integración económica mas que nada.
Sin embargo lo que aún no se ha logrado es el equilibrio con lo social, precisamente porque tal integración se ha dado sin poner atención a solucionar los problemas que son históricos y estructurales en nuestras naciones.