México y Francia como tal son dos países que pudiéramos pensar muy diferentes, por idioma, cuestiones económicas, políticas, situación geográfica, etc.
Sin embargo por la aplicación de políticas semejantes en torno a los mercados de trabajo se observan fenómenos sociales parecidos en el empleo, el desempleo, la flexibilización, desarticulación del sentido de la solidaridad en los sistemas de pensiones, disminución drástica de los pactos sociales, la reforma a la legislación laboral o la disminución de la población sindicalizada.
En cuanto a la población el número varía demasiado, México con más de 103 millones y Francia con más de 60, cifras muy dispares.
Quiero hacer un énfasis en las cuestiones del empleo de ambos países o más bien el número de empleados: México con su respetable organismo público como lo es el INEGI, arroja cifras de que el desempleo es menor en nuestro país que en Francia, lo cuál parecen ser cifras digamos ilógicas ya que con una población muchísimo mayor, nos salta demasiado estas cifras ¿no?...
Cabe aclarar que estas cifras tan amigables que se arrojan en nuestro país son debido a que el INEGI no toma en cuenta como desempleados a las personas que por ejemplo trabajan unas cuantas horas a la semana, sin importar que sea solo un día, con ello para nuestro gobierno ya no son desempleados…
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