200 AÑOS ATRÁS...
En las páginas VIII y IX del tomo quinto de su megahistoria nacional México a Través de los Siglos, Vicente Riva Palacio recordó la historia de Carlos IV y de su hijo Fernando VII, manipulados por Manuel Godoy, el príncipe de la paz, cuando incapaces de responder a la altura de la España construida por sus antecesores ante la insolencia expansionista napoleónica, llegan al inmenso ridículo de entregar, juntos el padre y el hijo, el cetro de la monarquía española al conquistador, quien a su vez lo pasa a su hermano José Bonaparte, y fue el pueblo, incapaz de soportar la debilidad de sus gobernantes, quien hace frente a la invasión francesa... La Nueva España de entonces tenía como virrey a José de Iturrigaray, quien consideró la posibilidad de ser el único poder en esta parte del planeta e intenta la independencia de Madrid... Riva Palacio escribió, con la ortografía de la época... “La noche del 15 de septiembre de 1808 es famosa en la historia de México y tan digna de conservarse en nuestros anales como la memorable del 15 de setiembre de 1910. Si en esta última un grupo de hombres esforzados adoptaron la heroica resolución de sacrificar su existencia en las aras de la patria, en aquélla, los españoles conjurados en México asaltaron el palacio, aprisionaron al virrey y colocaron en su lugar al hombre que les inspiraba entera confianza.
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